Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede tambi�n de este modo
su fulgor obscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perder� ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por m�s que lo manche el cieno.
La calumnia Rub�n Dar�o Derechos Reservados
1976-2012 � Dra. Gloria M. S�nchez Zeled�n de Norris, Yoyita.
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