�Que alegre y fresca la ma�anita!
Me agarra el aire por la nariz,
los perros ladran, un chico grita
y una muchacha gorda y bonita
sobre una piedra, muele maiz.
Un mozo trae por un sendero
sus herramientas y su morral;
otro, con caites y sin sombrero,
busca una vaca con su ternero
para orde�arla junto al corral.
Sonriendo a veces a la muchacha,
que de la piedra pasa al fog�n,
un sabanero de buena facha,
casi en cuclillas, afila el hacha
sobre una orilla del mollej�n.
Por las colinas la luz se pierde
bajo del cielo claro y sin f�n;
ah� el ganado las hojas muerde,
y hay en los tallos del pasto verde
escarabajos de oro y carm�n.
Sonando un cuerno curvo y sonoro,
pasa un vaquero, y a plena luz
vienen las vacas y un blanco toro,
con unas manchas color de oro
por la barriga y en el testuz.
Y la patrona, bate que bate,
me
regocija con la elusion
de una gran taza de chocolate,
que ha de pasarme por el gaznate
con las tostadas y el reques�n. |
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