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Los que auscultasteis el coraz�n de la noche,
los que por el insomnio tenaz hab�is o�do
el cerrar de una puerta, el resonar de un coche
lejano, un eco vago, un ligero r�ido...
En los instantes del silencio misteriosos,
cuando surgen de su prisi�n los olvidados,
en la hora de los muertos, en la hora del reposo,
sabr�is leer estos versos de amargor impregnados...
Como en un vaso vierto en ellos mis dolores
de lejanos recuerdos y desgracias funestas,
y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores,
y el duelo de mi coraz�n, triste de fiestas.
Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido,
y la p�rdida del reino que estaba para m�,
el pensar que un instante pude no haber nacido,
�y el sue�o que es mi vida desde que yo nac�!
Todo esto viene en medio del silencio profundo
en que la noche envuelve la terrena ilusi�n,
y siento como un eco del coraz�n del mundo
que penetra y conmueve mi propio coraz�n. |
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