Env�e esta p�gina El pajaro azul, cuento corto, Ruben Dario a un amigo

El pajaro azul, cuento corto, Ruben Dario

Atelier Yoyita   Galer�a de Arte   Site Map   El estilo Renacentista  El Retrato   El Desnudo   Naturaleza Muerta   La Acuarela   El Paisaje   
Marinas   Pinturas Peque�as   Miniaturas   Animales y mascotas   Pintura Digital   Flores   Caricaturas   El Dibujo   
Autoretratos y otras pinturas  Imagenes del Sur   Imagenes de Europa  Imagenes de Latinoam�rica y el Caribe   Pinturas de Nicaragua   
Biografia   Declaraci�n Artistica   La Escultura   Contrapposto   Freedom Summer 1964   En Proceso   Artista trabajando   Radio en espa�ol  
Fotografia   Nicaragua   Rub�n Dario   El g�eg�ense o Macho Rat�n   A�adanos a sus enlaces   Enlaces   Sociedades de Inteligencia   
Podria ayudarme a arreglar esta pintura?   Podria ayudarnos a arreglar esta casa presidencial de Nicaragua?   Mississippi
   Katrina recursos en espa�ol   Katrina b�squeda de familiares   Iconos   Arte Católica 


 •Home•   •Rubén Darío•   •PabloNeruda•   •Amado Nervo•   •Manue Acuña•   •Sor Juana Ines de la Cruz•   •Juan de Dios Peza•   •Nezahualcóyotl•   •Guillermo Aguirre y Fierro•   •Jose Asunción Silva•   •Federico Garcia Lorca•   •Manuel Gutierrez Najera•   •Gustavo Adolfo Becquer•   •Alfonsina Storni•   •Salomón de La Selva•   •Ramón de Campoamor•  Enlaces poemas  • 

Rub�n Dar�o


El p�jaro azul

 
Par�s es teatro divertido y terrible. Entre los concurrentes al caf�
Plombier, buenos y decididos muchachos - pintores, escultores, poetas -
s�, �todos buscando el viejo laurel verde! ninguno m�s querido que aquel
pobre Garc�n, triste casi siempre, buen bebedor de ajenjo, so�ador que
nunca se emborrachaba, y, como bohemio intachable, bravo improvisador.

En el cuartucho destartalado de nuestras alegres reuniones, guardaba el
yeso de las paredes, entre los esbozos y rasgos de futuros Clays,
versos, estrofas enteras escritas en la letra echada y gruesa de nuestro
amado p�jaro azul.
El p�jaro azul era el pobre Garc�n. �No sab�is por qu� se llamada as�?
Nosotros le bautizamos con ese nombre.

Ello no fu� un simple capricho. Aquel excelente muchacho ten�a el vino
triste. Cuando le pregunt�bamos por qu� cuando todos re�amos como
insensatos o como chicuelos, �l arrugaba el ce�o y miraba fijamente el
cielo raso, nos respond�a sonriendo con cierta amargura...

-Camaradas: hab�is de saber que tengo un p�jaro azul en el cerebro, por
consiguiente...

** * **


Suced�a tambi�n que gustaba de ir a las campi�as nuevas, al entrar la
primavera. El aire del bosque hac�a bien a sus pulmones, seg�n nos dec�a
el poeta.

De sus excursiones sol�a traer ramos de violetas y gruesos cuadernillos
de madrigales, escritos al ruido de las hojas y bajo el ancho cielo sin
nubes. Las violetas eran para Nini, su vecina, una muchacha fresca y
rosada que ten�a los ojos muy azules.

Los versos eran para nosotros. Nosotros los le�amos y los aplaud�amos.
Todos ten�amos una alabanza para Garc�n. Era un ingenuo que deb�a
brillar. El tiempo vendr�a. Oh, el p�jaro azul volar�a muy alto. �Bravo!
�bien! �Eh, mozo,m�s ajenjo!

** * **


Principios de Garc�n:

De las flores, las lindas camp�nulas.

Entre las piedras preciosas, el zafiro. De las inmensidades, el cielo y
el amor: es decir, las pupilas de Nini.

Y repet�a el poeta: Creo que siempre es preferible la neurosis a la
imbecilidad.

** * **


A veces Garc�n estaba m�s triste que de costumbre.

Andaba por los bulevares; ve�a pasar indiferente los lujosos carruajes,
los elegantes, las hermosas mujeres. Frente al escaparate de un joyero
sonre�a; pero cuando pasaba cerca de un almac�n de libros, se llegaba a
las vidrieras, husmeaba, y al ver las lujosas ediciones, se declaraba
decididamente envidioso, arrugaba la frente; para desahogarse volv�a el
rostro hacia el cielo y suspiraba. Corr�a al caf� en busca de nosotros,
conmovido, exaltado, casi llorando, ped�a un vaso de ajenjo y nos dec�a:

-S�, dentro de la jaula de mi cerebro est� preso un p�jaro azul que
quiere su libertad...

** * **


Hubo algunos que llegaron a creer en un descalabro de raz�n.

Un alienista a quien se le dio noticias de lo que pasaba, calific� el
caso como una monoman�a especial. Sus estudios patol�gicos no dejaban
lugar a duda.

Decididamente, el desgraciado Garc�n estaba loco.

Un d�a recibi� de su padre, un viejo provinciano de Normand�a,
comerciante en trapos, una carta que dec�a lo siguiente, poco m�s o menos:

�S� tus locuras en Par�s. Mientras permanezcas de ese modo, no tendr�s
de m� un solo /sou/. Ven a llevar los libros de mi almac�n, y cuando
hayas quemado, gandul, tus manuscritos de tonter�as tendr�s mi dinero.�

Esta carta se ley� en el Caf� Plombier.

-�Y te ir�s?

-�No te ir�s?

-�Aceptas?

-�Desde�as?

�Bravo Garc�n! Rompi� la carta y soltando el trapo a la vena, improvis�
unas cuantas estrofas, que acababan, si mal no recuerdo:

�S�, ser� siempre un gandul,
lo cual aplaudo y celebro,
mientras sea mi cerebro
jaula del p�jaro azul!


** * **


Desde entonces Garc�n cambi� de car�cter. Se volvi� charlador, se dio un
ba�o de alegr�a, compr� levita nueva, y comenz� un poema en tercetos
titulados, pues es claro: /El p�jaro azul/.

Cada noche se le�a en nuestra tertulia algo nuevo de la obra. Aquello
era excelente, sublime, disparatado.

All� hab�a un cielo muy hermoso, una campi�a muy fresca, pa�ses brotados
como por la magia del pincel de Corot, rostros de ni�os asomados entre
flores; los ojos de Nini h�medos y grandes; y por a�adidura, el buen
Dios que env�a volando, volando, sobre todo aquello, un p�jaro azul que
sin saber c�mo ni cuando anida dentro del cerebro del poeta, en donde
queda aprisionado. Cuando el p�jaro canta, se hacen versos alegres y
rosados. Cuando el p�jaro quiere volar abre las alas y se da contra las
paredes del cr�neo, se alzan los ojos al cielo, se arruga la frente y se
bebe ajenjo con poca agua, fumando adem�s, por remate, un cigarrillo de
papel.

He ah� el poema.

Una noche lleg� Garc�n riendo mucho y, sin embargo, muy triste.

** * **


La bella vecina hab�a sido conducida al cementerio.

-�Una noticia! �una noticia! Canto �ltimo de mi poema. Nini ha muerto.
Viene la primavera y Nini se va. Ahorro de violetas para la campi�a.
Ahora falta el ep�logo del poema. Los editores no se dignan siquiera
leer mis versos. Vosotros muy pronto tendr�is que dispersaros. Ley del
tiempo. El ep�logo debe titularse as�: �De c�mo el p�jaro azul alza el
vuelo al cielo azul�.

** * **


�Plena primavera! Los �rboles florecidos, las nubes rosadas en el alba y
p�lidas por la tarde; el aire suave que mueve las hojas y hace aletear
las cintas de los sombreros de paja con especial ruido! Garc�n no ha ido
al campo.

Hele ah�, viene con traje nuevo, a nuestro amado Caf� Plombier, p�lido,
con una sonrisa triste.

-!Amigos m�os, un abrazo! Abrazadme todos, as�, fuerte; decidme adi�s
con todo el coraz�n, con toda el alma... El p�jaro azul vuela.

Y el pobre Garc�n llor�, nos estrech�, nos apret� las manos con todas
sus fuerzas y se fue.

Todos dijimos: Garc�n, el hijo pr�digo, busca a su padre, el viejo
normando. Musas, adi�s; adi�s, gracias. �Nuestro poeta se decide a medir
trapos! �Eh! �Una copa por Garc�n!

P�lidos, asustados, entristecidos, al d�a siguiente, todos los
parroquianos del Caf� Plombier que met�amos tanta bulla en aquel
cuartucho destartalado, nos hall�bamos en la habitaci�n de Garc�n. El
estaba en su lecho, sobre las s�banas ensangrentadas, con el cr�neo roto
de un balazo. Sobre la almohada hab�a fragmentos de masa cerebral. �Qu�
horrible!

Cuando, repuestos de la primera impresi�n, pudimos llorar ante el
cad�ver de nuestro amigo, encontramos que ten�a consigo el famoso poema.
En la �ltima p�gina hab�a escritas estas palabras: /Hoy, en plena
primavera, dej� abierta la puerta de la jaula al pobre p�jaro azul/.

** * **


�Ay, Garc�n, cu�ntos llevan en el cerebro tu misma enfermedad


still life © Yoyita

 

 

A Colón • Poema de Otoño • Responso a Verlaine • La cabeza del Rawi • Canci�n de Carnaval • Salutaci�n al optimista • Letanía de nuestro señor Don Quijote • La copa de las hadas • Los motivos del lobo • Sonatina • La Marcha Triunfal • Cantos de Vida y Esperanza • A Roosvelt • Caupolicán • Del Tr�pico • El Coloquio de los Centauros • Lo fatal • A Margarita Debayle • Yo persigo una forma • Nocturno • All� lejos • Que el amor no admite cuerdas reflexiones • Mía • La bailarina de los pies desnudos • Rimas • Ite, missa est • Caracol • A  Amado Nervo • A Campoamor • La Cartuja • La Calumnia • Las �nforas de Epicuro • Nicaragua • Nocturno • De Oto�o • La poesía castellana • Nocturno • Sinfon�a en Gris Mayor • Desde La Pampa • Pr�logo de Abrojos • Abrojos • Rimas • El cisne • Yo soy aquel • Los cisnes • Garconnière • De invierno • Ama tu ritmo • 
El fardo • Huitzilopoxtli • Thanatopia • Bet�n y Sangre • Morbo et Umbra • Theodora • El triunfo de Calib�n • Idilio marino • 
I El rey burgu�s • II La Ninfa • IV El velo de la reina Mab • V La canci�n del oro • VI El rubí • VII El palacio del sol • VIII El pájaro azul • IX Palomas blancas y garzas morenas • Dedicatoria de Rubén a la primera y 2da edición de Azul • 
I En busca de cuadros • II Acuarela • III Paisaje • IV Aguafuerte • V La virgen de la paloma • VI La cabeza • 
I Acuarela • II Un retrato de Watteau • III Naturaleza muerta • IV Al carb�n • 
De invierno • Homenaje a Rubén Darío  • 


El pajaro azul, cuento corto, Ruben Dario Derechos Reservados 1976-2010 © Dr. Gloria M. Sánchez Zeledón de Norris, Yoyita. Presione aquí   para comunicarse con la artista