El autorretrato puede considerarse como un sub-género dentro del más amplio del retrato. En Edad Media los artistas no firmaban la obra pero sí podían aparecer dentro de la escena religiosa. Los autorretratos se producen generalmente con ayuda de un espejo y el resultado acabado es un retrato de la imagen en el espejo, lo inverso a lo que ocurre en un retrato normal en que el modelo y el artista están sentados uno frente al otro. En un autorretrato un artista diestro parece que sostiene el pincel con la mano izquierda a menos que el artista, deliberadamente corrija la imagen o usando un segundo espejo mientras pinta. Como en el retrato en general, se observan dos tendencias dentro de autorretrato: la psicológica y la de corte. En el autorretrato personal o psicológico, el pintor se escudriña a si mismo sin piedad, reflejando su realidad y sin que se evidencie en muchas ocasiones que quien se está retratando es el propio pintor; ejemplo de ello es el Autorretrato con visera, pastel de Chardin de 1775. En el «profesional», en cambio, el pintor aparece revestido de sus atributos típicos como el pincel y la paleta y con la solemnidad de expresión y la vestimenta de lujo como ocurre en los dos Autorretratos que hizo Poussin al final de su vida.
Las raíces del retrato es probablemente se encuentran en los tiempos prehistóricos, pocas obras sobreviven de aquel entonces. En el arte de las antiguas civilizaciones del Creciente Fértil, especialmente en Egipto, abundan las representaciones de gobernantes y dioses. Sin embargo, no eran retratos que representaran la fisonomía autentica del retratado, por estar muy estilizados,siendo la mayoría de perfil, genralmente sobre piedra, metal, arcilla, yeso o cristal. La pintura de personajes destacados se remonta en China al año 1000 a. C., pero no sobrevive ninguno de aquella época. El retrato chino más antiguo que se conserva es de alrededor del año 1000.
|