Env´┐Że esta p´┐Żgina de la ninfa, por Rub´┐Żn Dar´┐Żo a un amigo

 •Home•   •Rubén Darío•   •PabloNeruda•   •Amado Nervo•   •Manue Acuña•   •Sor Juana Ines de la Cruz•   •Juan de Dios Peza•   •Nezahualcóyotl•   •Guillermo Aguirre y Fierro•   •Jose Asunción Silva•   •Federico Garcia Lorca•   •Manuel Gutierrez Najera•   •Gustavo Adolfo Becquer•   •Alfonsina Storni•   •Salomón de La Selva•   •Ramón de Campoamor• 

Rub´┐Żn Dar´┐Żo

La ninfa
Cuento parisiense


En el castillo que ´┐Żltimamente acaba de adquirir Lesbia, esta actriz caprichosa y endiablada que tanto ha dado que decir al mundo por sus extravagancias, nos hall´┐Żbamos a la mesa hasta seis amigos. Presid´┐Ża nuestra Aspasia, quien a la saz´┐Żn se entreten´┐Ża en chupar como ni´┐Ża golosa un terr´┐Żn de az´┐Żcar h´┐Żmedo, blanco entre las yemas sonrosadas.

Era la hora del chartreuse. Se ve´┐Ża en los cristales de la mesa como una disoluci´┐Żn de piedras preciosas, y la luz de los candelabros se descompon´┐Ża en las copas medio vac´┐Żas, donde quedaba algo de la p´┐Żrpura del borgo´┐Ża, del oro hirviente del champa´┐Ża, de las l´┐Żquidas esmeraldas de la menta.

Se hablaba con el entusiasmo de artista de buena pasta, tras una buena comida. ´┐Żramos todos artistas, qui´┐Żn m´┐Żs, qui´┐Żn menos, y aun hab´┐Ża un sabio obeso que ostentaba en la albura de una pechera inmaculada el gran nudo de una corbata monstruosa

.

Alguien dijo: -´┐ŻAh, s´┐Ż, Fremiet! -Y de Fremiet se pas´┐Ż a sus animales, a su cincel maestro, a dos perros de bronce que, cerca de nosotros, uno buscaba la pista de la pieza, otro, como mirando al cazador, alzaba el pescuezo y arbolaba la delgadez de su cola tiesa y erecta. ´┐ŻQui´┐Żn habl´┐Ż de Mir´┐Żn? El sabio, que recit´┐Ż en griego el epigrama de Anacreonte: Pastor, lleva a pastar m´┐Żs lejos tu boyada no sea que creyendo que respira la vaca de Mir´┐Żn, la quieras llevar contigo.

Lesbia acab´┐Ż de chupar su az´┐Żcar, y con una carcajada argentina:

-´┐ŻBah! Para m´┐Ż, los s´┐Żtiros. Yo quisiera dar vida a mis bronces, y si esto fuese posible, mi amante ser´┐Ża uno de esos velludos semidioses. Os advierto que m´┐Żs que a los s´┐Żtiros adoro a los centauros; y que me dejar´┐Ża robar por uno de esos monstruos robustos, s´┐Żlo por o´┐Żr las quejas del enga´┐Żado, que tocar´┐Ża su flauta lleno de tristeza.

El sabio interrumpi´┐Ż:

-´┐ŻBien! Los s´┐Żtiros y los faunos, los hipocentauros y las sirenas han existido, como las salamandras y el ave F´┐Żnix.

Todos re´┐Żamos; pero entre el coro de carcajadas, se o´┐Ża irresistible, encantadora, la de Lesbia, cuyo rostro encendido, de mujer hermosa, estaba como resplandeciente de placer.

** * **

-Si- continu´┐Ż el sabio -:´┐Żcon qu´┐Ż derecho negamos los modernos, hechos que afirman los antiguos? El perro gigantesco que vio Alejandro, alto como un hombre, es tan real, como la ara´┐Ża Kreken que vive en el fondo de los mares. San Antonio Abad, de edad de noventa a´┐Żos, fue en busca del viejo ermita´┐Żo Pablo que viv´┐Ża en una cueva. Lesbia, no te r´┐Żas. Iba el santo por el yermo, apoyado en su b´┐Żculo, sin saber d´┐Żnde encontrar a quien buscaba. A mucho andar, ´┐Żsab´┐Żis qui´┐Żn le dio las se´┐Żas del camino que deb´┐Ża seguir? Un centauro, medio hombre y medio caballo - dice un autor; - hablaba como enojado; huy´┐Ż tan velozmente que presto le perdi´┐Ż de vista el santo; as´┐Ż iba galopando el monstruo, cabellos al aire y vientre a tierra.

En ese mismo viaje San Antonio vio un s´┐Żtiro, ´┐Żhombrecillo de extra´┐Ża figura, estaba junto a un arroyuelo, ten´┐Ża las narices corvas, frente ´┐Żspera y arrugada, y la ´┐Żltima parte de su contrahecho cuerpo remataba con pies de cabra´┐Ż. -Ni m´┐Żs ni menos- dijo Lesbia. -´┐ŻM. de Cocureau, futuro miembro del Instituto!

Sigui´┐Ż el sabio:

-Afirma San Jer´┐Żnimo que en tiempos de Constantino Magno se condujo a Alejandr´┐Ża un s´┐Żtiro vivo, siendo conservado su cuerpo cuando muri´┐Ż.

Adem´┐Żs, vi´┐Żle el emperador de Antioqu´┐Ża.

Lesbia hab´┐Ża vuelto a llenar su copa de menta, y humedec´┐Ża la lengua en el licor verde como lo har´┐Ża un animal felino.

-Dice Alberto Magno que en su tiempo cogieron a dos s´┐Żtiros en los montes de Sajonia. Enrico Zormano asegura que en tierras de Tartaria hab´┐Ża hombres con s´┐Żlo un pie y s´┐Żlo un brazo en el pecho. Vicencio vio en su ´┐Żpoca un monstruo que trajeron al rey de Francia, ten´┐Ża cabeza de perro; (Lesbia re´┐Ża) los muslos, brazos y manos tan sin vellos como los nuestros; (Lesbia se agitaba como una chicuela a quien hiciesen cosquillas), com´┐Ża carne cocida y beb´┐Ża vino con todas ganas.

-´┐ŻColombine!- grito Lesbia. Y lleg´┐Ż Colombine, una falderilla que parec´┐Ża un copo de algod´┐Żn. Tom´┐Żla su ama, y entre las explosiones de risa de todos:

-´┐ŻToma, el monstruo que ten´┐Ża tu cara!

Y le dio un beso en la boca, mientras el animal se estremec´┐Ża e inflaba las naricitas como lleno de voluptuosidad.

-Y Fileg´┐Żn Traliano- concluy´┐Ż el sabio elegantemente -afirma la existencia de dos clases de hipocentauros: una de ellas como elefantes. Adem´┐Żs...

-Basta de sabidur´┐Ża- dijo Lesbia. Y acab´┐Ż de beber la menta.

Yo estaba feliz. No hab´┐Ża desplegado mis labios -´┐ŻOh!, exclam´┐Ż para mi, ´┐Żlas ninfas! Yo desear´┐Ża contemplar esas desnudeces de los bosques y de las fuentes, aunque, como Acte´┐Żn, fuese despedazado por los perros. Pero las ninfas no existen.

Concluy´┐Ż aquel concierto alegre, con una gran fuga de risas y de personas.

-´┐ŻY qu´┐Ż!- me dijo Lesbia, quem´┐Żndome con sus ojos de faunesa y con voz callada como para que s´┐Żlo yo la oyera. -´┐ŻLas ninfas existen, t´┐Ż las veras!

Eran un d´┐Ża primaveral. Yo vagaba por el parque del castillo, con el aire de un so´┐Żador empedernido. Los gorriones chillaban sobre las lilas nuevas y atacaban a los escarabajos que se defend´┐Żan de los picotazos con sus corazas de esmeralda, con sus petos de oro y acero. En las rosas el carm´┐Żn, el bermell´┐Żn, la onda penetrante de perfumes dulces: m´┐Żs all´┐Ż las violetas, en grandes grupos, con su color apacible y su olor a virgen. Despu´┐Żs, los altos ´┐Żrboles, los ramajes tupidos llenos de mil abejas, las estatuas en la penumbra, los disc´┐Żbolos de bronce, los gladiadores musculosos en sus soberbias posturas g´┐Żmnicas, las glorietas perfumadas, cubiertas de enredaderas, los p´┐Żrticos, bellas imitaciones j´┐Żnicas, cari´┐Żtides todas blancas y lascivas, y vigorosos telamones del orden atl´┐Żntico, con anchas espaldas y muslos gigantescos. Vagaba por el laberinto de tales encantos cuando o´┐Ż un ruido, all´┐Ż en lo oscuro de la arboleda, en el estanque donde hay cisnes blancos como cincelados en alabastro y otros que tienen la mitad del cuello del color del ´┐Żbano, como una pierna alba con media negra.

Llegu´┐Ż m´┐Żs cerca. ´┐ŻSo´┐Żaba? ´┐ŻOh, Numa! Yo sent´┐Ż lo que t´┐Ż, cuando viste en su gruta por primera vez a Egeria.

Estaba en el centro del estanque, entre la inquietud de los cisnes espantados, una ninfa, una verdadera ninfa, que hund´┐Ża su carne de rosa en el agua cristalina. La cadera a flor de espuma parec´┐Ża a veces como dorada por la luz opaca que alcanzaba a llegar por las brechas de las hojas. ´┐ŻAh!, yo vi lirios, rosas, nieve, oro; vi un ideal con vida y forma y o´┐Ż entre el burbujeo sonoro de la linfa herida, como una risa burlesca y armoniosa, que me encend´┐Ża la sangre.

De pronto huy´┐Ż la visi´┐Żn, surgi´┐Ż la ninfa del estanque, semejante a Citerea en su onda, y recogiendo sus cabellos que goteaban brillantes, corri´┐Ż por los rosales tras las lilas y violetas, m´┐Żs all´┐Ż de los tupidos arbolares, hasta ocultarse a mi vista, hasta perderse, ´┐Żay!, por un recodo; y qued´┐Ż yo, poeta l´┐Żrico, fauno burlado, viendo a las grandes aves alabastrinas como mof´┐Żndose de m´┐Ż, tendi´┐Żndome sus largos cuellos en cuyo extremo brillaba bru´┐Żida el ´┐Żgata de sus picos.

** * **

Despu´┐Żs, almorz´┐Żbamos juntos aquellos amigos de la noche pasada, entre todos, triunfante, con su pechera y su gran corbata oscura, el sabio obeso, futuro miembro del Instituto.

Y de repente, mientras todos charlaban de la ´┐Żltima obra de Fremiet, en el sal´┐Żn, exclam´┐Ż Lesbia con su alegre voz parisiense:

-´┐ŻTe!, como dice Tartar´┐Żn: ´┐Żel poeta ha visto ninfas!...

La contemplaron todos asombrados, y ella me miraba, me miraba como una gata, y se re´┐Ża, se re´┐Ża como una chicuela a quien se le hiciesen cosquillas.

ę Yoyita

 

 
A Colón • Poema de Otoño • Responso a Verlaine • La cabeza del Rawi • Canci´┐Żn de Carnaval • Salutaci´┐Żn al optimista • Letanía de nuestro señor Don Quijote • La copa de las hadas • Los motivos del lobo • Sonatina • La Marcha Triunfal • Cantos de Vida y Esperanza • A Roosvelt • Caupolicán • Del Tr´┐Żpico • El Coloquio de los Centauros • Lo fatal • A Margarita Debayle • Yo persigo una forma • Nocturno • All´┐Ż lejos • Que el amor no admite cuerdas reflexiones • Mía • La bailarina de los pies desnudos • Rimas • Ite, missa est • Caracol • A  Amado Nervo • A Campoamor • La Cartuja • La Calumnia • Las ´┐Żnforas de Epicuro • Nicaragua • Nocturno • De Oto´┐Żo • La poesía castellana • Nocturno • Sinfon´┐Ża en Gris Mayor • Desde La Pampa • Pr´┐Żlogo de Abrojos • Abrojos • Rimas • El cisne • Yo soy aquel • Los cisnes • Garconnière • De invierno • Ama tu ritmo • 
El fardo • Huitzilopoxtli • Thanatopia • Bet´┐Żn y Sangre • Morbo et Umbra • Theodora • El triunfo de Calib´┐Żn • Idilio marino • 
I El rey burgu´┐Żs • II La Ninfa • IV El velo de la reina Mab • V La canci´┐Żn del oro • VI El rubí • VII El palacio del sol • VIII El pájaro azul • IX Palomas blancas y garzas morenas • Dedicatoria de Rubén a la primera y 2da edición de Azul • 
I En busca de cuadros • II Acuarela • III Paisaje • IV Aguafuerte • V La virgen de la paloma • VI La cabeza • 
I Acuarela • II Un retrato de Watteau • III Naturaleza muerta • IV Al carb´┐Żn • 
De invierno • Homenaje a Rubén Darío  • Casa cuna Rubén Darío • 



La ninfa, Ruben Dario Derechos Reservados 1976-2013 ´┐Ż Dr. Gloria M. S´┐Żnchez Zeled´┐Żn de Norris. Presione aqu´┐Ż   para comunicarse con la artista