Envíe esta página de Morbo et umbra a un amigo

morbo et umbra Ruben Dario

 •Home•   •Rubén Darío•   •PabloNeruda•   •Amado Nervo•   •Manue Acuña•   •Sor Juana Ines de la Cruz•   •Juan de Dios Peza• 
 •Nezahualcóyotl•   •Guillermo Aguirre y Fierro•   •Jose Asunción Silva•   •Federico Garcia Lorca•   •Manuel Gutierrez Najera• 
 •Gustavo Adolfo Becquer•   •Alfonsina Storni•   •Salomón de La Selva•   •Ramón de Campoamor• 


Rubén Darío


Morbo et Umbra


Un hombre alegre vende los ataúdes en el almacén de la calle cercana.
Suele decir a los compradores unas bromas muy a tiempo que le han hecho
el más popular de los fúnebres comerciantes.
Ya sabéis que la alfombrilla ha devastado en medio mes todo ginaos que
la muerte, cruel, y dura, ha pasado por los hogares arrancando las flores.
Ese día la lluvia amenazaba caer. Las nubazones plomizas se amontonaban
en la enorme forma de las vastas humaredas. El aire húmedo soplaba
dañino desparramados toses, y los pañuelos de seda o lana envolvían los
pescuezas de las gentes higiénicas y ricas. ¡Bah! El pobre diablo tiene
el pulmón ancho y sano. Se le da poco que una ráfaga helada le ataque, o
que el cielo le apedree con sus granizos las espaldas desnudas y morenas
por el sol de verano. ¡Bravo roto! su pecho es roca para el mordisco de
la brisa glacial, y su gran cabeza tosca tiene dos siempre abiertos
soberbiamente a la casualidad, y una nariz que así aspira el miasma como
el viento marino oloroso a sal, que fortifica el pecho.
¿A dónde va ña Nicasia?
Hela ahí que pasa con la frente baja, arropada en su negro manto de
merino basto. Tropieza a veces y casi se cae, así va andando ligero. ¿A
dónde va ña Nicasia?
Camina, camina, camina, no saluda a los conocidos que la ven pasar, y
parece que su barba arrugada, lo único que se advierte entre la negrura
del tapado, tiembla.
Entró al despacho donde hace siempre sus compras, y salió con un paquete
de velas en la mano, anudando la punta de un pañuelo a cuadros donde ha
guardado el vuelto.
Llegó a la puerta del almacén de cosas mortuorias. El hombre alegre le
saludó con un buen chiste:
¡Eh! ¿Por qué con tanta prisa, ña Nicasia? ¡Se conoce que busca el dinero!
Entonces, como si le hubiesen dicho una dolorosa palabra de esas que
llegan profundamente a conmover el alma, soltó el llanto y franqueó la
puerta. Gimoteaba, y el vendedor con las manos por detrás se paseaba
delante de ella.
Al fin pudo hablar. Le explicó lo que quería.
El niño, ¡ay! su niño, el hijo de su hija, ¡se había enfermado hacía
pocos días de una fiebre tan grande!
Dos comadres habían recetado y sus remedios no habían hecho efecto. El
angelito había ido agravándose, y por fin, esta mañana se le quedó
muerto entre los brazos. ¡Cuánto sufría la abuelita!
¡Ah! señor, lo último que le quiero dar a mi muchachito: un cajón de
aquellos; no tan caro; debe ser forrado en azul con cintas rosadas.
Luego un ramillete de flores. Yo les pagaré al contado. Aquí está el
dinero. ¿A ver?
Ya se había secado las lágrimas, y como llena de resolución súbita, se
había dirigido a escoger el pequeño ataúd. El local era estrecho y
largo, como una gran sepultura. Había aquí, allá, cajones de todos
tamaños, forrados en negro o en colores distintos, desde los que tenían
chapas plateadas, para los parroquianos ricachones del barrio, hasta los
sencillos y toscos, para los pobres.
La vieja buscaba, entre todo aquel triste agrupamiento de féretros, uno
que fuese, para ella, digno del cadavercito amado, del nieto que estaba
pálido y sin vida, en la casa, sobre una mesa, con la cabeza rodeada de
rosas y con su vestido más bonito, uno que tenía en labor gruesa, pero
vistosa, pájaros violeta, que llevaban en el pico una guirnalda roja.
morbo et umbra Ruben Dario © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris Yoyita
 

morbo et umbra Ruben Dario

 

A Colón • Poema de Otoño • Responso a Verlaine • La cabeza del Rawi • Canción de Carnaval • Salutación al optimista • Letanía de nuestro señor Don Quijote • La copa de las hadas • Los motivos del lobo • Sonatina • La Marcha Triunfal • Cantos de Vida y Esperanza • A Roosvelt • Caupolicán • Del Trópico • El Coloquio de los Centauros • Lo fatal • A Margarita Debayle • Yo persigo una forma • Nocturno • Allá lejos • Que el amor no admite cuerdas reflexiones • Mía • La bailarina de los pies desnudos • Rimas • Ite, missa est • Caracol • A  Amado Nervo • A Campoamor • La Cartuja • La Calumnia • Las ánforas de Epicuro • Nicaragua • Nocturno • De Otoño • La poesía castellana • Nocturno • Sinfonía en Gris Mayor • Desde La Pampa • Prólogo de Abrojos • Abrojos • Rimas • El cisne • Yo soy aquel • Los cisnes • Garconnière • De invierno • Ama tu ritmo • 
El fardo • Huitzilopoxtli • Thanatopia • Betún y Sangre • Morbo et Umbra • Theodora • El triunfo de Calibán • Idilio marino • 
I El rey burgués • II La Ninfa • IV El velo de la reina Mab • V La canción del oro • VI El rubí • VII El palacio del sol • VIII El pájaro azul • IX Palomas blancas y garzas morenas • Dedicatoria de Rubén a la primera y 2da edición de Azul • 
I En busca de cuadros • II Acuarela • III Paisaje • IV Aguafuerte • V La virgen de la paloma • VI La cabeza • 
I Acuarela • II Un retrato de Watteau • III Naturaleza muerta • IV Al carbón • 
De invierno • Homenaje a Rubén Darío  • 




Morbo et Umbra Derechos Reservados 1976-2006 © Dr. Gloria M. Sánchez Zeledón de Norris. Presione aquí  morbo et umbra Ruben Dario para comunicarse con la artista