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Poema XVII Pensando, enredando sombras en la profunda soledad Pablo Neruda


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Pablo Neruda

Poema XVII
Pensando, enredando sombras en la profunda soledad...

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?
© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"
 

 


Poema I
Cuerpo de mujer blancas colinas,
Poema II
En su llama mortal la luz te envuelve
Poema III
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose
Poema IV
En la mañana llena de tempestad
Poema V
Para que tu me oigas
Poema VI
Te recuerdo como eras en el último otoño,
Poema VII
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
Poema VIII
Abeja blanca zumbas -ebria de miel -en mi alma
Poema IX
Ebrio de trementina y largos besos
Poema X
Hemos perdido aun este crepúsculo
Poema XI
Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna
Poema XII
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas
Poema XIII
He ido marcando con cruces de fuego
Poema XIV
Juegas todos los días con la luz del universo
Poema XV
Me gustas cuando callas porque estas como ausente
Poema XVI
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
Poema XVII
Pensando, enredando sombras en la profunda soledad
Poema XVII
Pensando, enredando sombras en la profunda soledad...
Poema XVIII
Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento
Poema XIX
Niña morena y ágil, el sol que hace la frutas
Poema XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Canción desesperada
La infinata Pablo Neruda recitando su poesía  





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