Envíe esta página a un amigo


 Inicio   El estilo Renacentista  El Retrato   El Desnudo   Naturaleza Muerta   La Acuarela   El Paisaje   Marinas   Pinturas Pequeñas   Miniaturas   Animales y mascotas   Pintura Digital   Caricaturas   El Dibujo   Otras pinturas   Imágenes del Sur   Imágenes de Europa   Imágenes de Latinoamérica y el Caribe   Pinturas de Nicaragua   Biografía   Declaración Artística   La Escultura   Freedom Summer 1964   En Proceso   Artista trabajando   Radio en español   Fotografía   Nicaragua   Rubén Darío   El güegüense o Macho Ratón   Añádanos a sus enlaces   Enlaces   Sociedades de Inteligencia   Podría ayudarme a arreglar esta pintura?   Podría ayudarnos a arreglar esta casa presidencial de Nicaragua?   Mississippi   Katrina recursos en español   Katrina búsqueda de familiares     

 

El Retrato


Contacte la artista para encargar un retrato


Retrato de Benjamin Zeledon© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris, Yoyita GALLERYIMG=
                             
© Yoyita

el    retrato

 Término que designa, en sentido estricto, la representación de personas copiadas del natural o reconstruidas a partir de la memoria o a través de documentos figurativos ya existentes; la verosimilitud fisonómica debe ser tal que haga que la obra sea o tienda a ser una copia de los sujetos retratados, o que en cualquier caso los represente de forma reconocible pudiendo aparecer incluso como testimonio de su carácter o de su espiritualidad individual.

 

El término deriva del verbo latino retrahere (copiar), del que deriva también la forma italiana ritratto; del latín protrahere derivan, sin embargo, los vocablos usados en otras lenguas europeas, como el inglés y el francés (portrait), el alemán (Portrat), el ruso (portret, del francés).

 

La casuística es muy amplia ya que un retrato puede obtenerse con cualquier medio artístico; puede ser de cuerpo entero o parcial; de un individuo, de una pareja o de grupo; naturalista o idealizado, alegórico, alusivo, caricaturesco; puede tener finalidad documental, de propaganda, mágico‑religiosa, funeraria; cuando es tri­dimensional, puede mostrar una vista particular o ser concebido como escultura exenta; cuando es bidimensional, puede ser captado frontalmente, de tres cuartos, de perfil o incluso de espaldas. Por último, el retrato puede ser el fin principal de una obra de arte (y hablaremos, en tal caso, de retrato como género artístico autónomo); pero puede también formar parte de una escena de otro tipo, religiosa o profana (y, en tal caso, se hablará sólo de tendencia, gusto o voluntad retratísticos).

 

Desde un punto de vista histórico, la historia del retrato linda, y en gran parte coincide, con la historia de la mimesis. No se desarrolla, por consiguiente, en aquellos períodos históricos en que no se tiende a la representación del mundo fenoménico; mientras que se afirma y triunfa en coincidencia con las fases del naturalismo. Hay que tener también presente el contexto social: en algunos momentos históricos el retrato se afirma limitándose a una clase social, a un grupo o a un personaje concreto; son poco frecuentes las épocas en que, como sucede en la actualidad, gracias sobre todo a los medios de reproducción fotográfica, el retrato ha podido difundirse en todas las clases y lugares, sin especiales obstáculos ideológicos.

 

El arte del antiguo Egipto, aficionado desde sus comienzos a retratos “intencionales” (una figura de fisonomía genérica, entendida, sin embargo, como representación de un personaje concreto) o “típicos” (una figura como re­presentante de un tipo” o categoría social), ofrece retrato “fisionómicos” únicamente en determinadas fases del Imperio Antiguo (IV dinastía) y del Imperio Nuevo (XVIII dinastía), y limitado a la persona del faraón y de sus familiares.

 

El retrato individual, de fuerte caracterización expresiva, se consolidó en Grecia con Lisipo, en el S. IV a.C., primero en la corte de Alejandro Magno (es decir, en presencia de un fuerte culto a la personalidad), extendiéndose luego a otros grupos sociales eminentes (hombres de estado, generales, poetas, filósofos, oradores), con esculturas destinadas a la celebración pública. Desgraciadamente, los originales griegos, en bronce y de cuerpo entero, los conocemos únicamente a través de copias romanas; en mármol, reducidos a cabezas o bustos, salvo alguna rara excepción (...) Se remonta también al helenismo la costumbre de grabar en las monedas los retratos de los soberanos, como simbólica garantía del valor de su cuño: costumbre todavía hoy en vigor.

 

Los romanos tomaron de los griegos, más que de los etruscos, el arte del retrato, y lo adoptaron no sólo con fines conmemorativos, sino también con finalidad religiosa privada (culto a los antepasados) y funeraria. El tosco realismo de la época republicana se suavizó en la noble idealización clasicista de las estatuas de la época de Augusto, en el refinado modelado de la época Flavia, en el elaborado pictoricismo de la de Adriano y de Antonino. En cuanto a la retratística antigua en pintura, habiéndose perdido los originales griegos y romanos, nos queda el formidable testimonio de los retrato naturalistas pintados al encausto, de los siglos II y III d.C., hallados en el Fayyum (Egipto).

 

En la antigüedad tardía, la difusión de una interpretación divinizada de la realeza, del cristianismo, de una concepción espiritual del individuo, de las esperanzas en una resurrección ultraterrena, provocaron el eclipse del retrato “fisionómico” y un retomo al retrato “típico”, tanto en los retrato imperiales como en las nuevas formas retratísticas promovidas por el arte cristiano: figuras de papas y de santos, de donantes o fundadores de iglesias, de mecenas o ejecutores de manuscritos, estatuas de difuntos, “autorretratos” insertos por escultores, orfebres, maestros vidrieros en sus obras con fines votivos.

 

Un retorno al interés por la fisonomía individual se observa a partir del S. XIII en la estatuaria, en concomitancia con un relanzamiento de los valores terrenos, como consecuencia del resurgimiento del clasicismo que tiene lugar en la corte de Federico en Italia meridional (...), o por la adopción de calcos de los rostros de los difuntos en el modelado de los monumentos funerarios (...).

 

En pintura, el retrato reaparece tan sólo a partir del inicio del S. XIV, en ambiente señorial (...); pero para el primer retrato autónomo sobre tabla, netamente perfilado según una pose tomada de las monedas, habrá que esperar a una obra borgoñona: Juan el Bueno (...). A partir del inicio del S. XV, el retrato tiene una enorme difusión, tanto en ámbito señorial y de corte, como entre la burguesía urbana, destinándose a un uso no sólo oficial, sino también de testimonio laico y privado. Los flamencos enseñaron a Europa el arte del retrato como obra autónoma sobre tabla, a partir de Jan van Eyck, adoptando la pose de tres cuartos, ampliando la visión a la figura de cuerpo entero e infundiendo excepcional vitalidad en los sujetos. En Italia, junto a los retrato sobre tabla, de perfil (...) o de tres cuartos (...), se consagró el retrato inserto en complejas escenas figuradas, sacras y profanas (...). A partir de entonces, el retrato ocupa un lugar privilegiado en el arte europeo, y se desarrolla y modifica de acuerdo con las sucesivas metamorfosis de los estilos y con los cambios de mentalidad de quienes encargan las obras. En el S. XVI, el retrato áulico de Rafael y Tiziano abre el camino a las más impersonales y aristocráticas representaciones de A. Bronzino, A. Mor, A.S. Coello, S. Pulzone; mientras que otros autores convierten el retrato en testimonio de una inquietud interior (...) o de más cordial atención hacia el mundo (...). En el S. XVII, al realismo de Caravaggio, de Simon Vouet, de Velázquez, se oponen las vibrantes interpretaciones barrocas de Rubens, Bernini, A. van Dyck, mientras la Holanda burguesa de Frans Hals, Cornelis de Vos, Rembrandt presenta un inagotable abanico de tipos y rostros humanos. Sonrientes caras de aristócratas y grandilocuentes posturas clásicas se alternar en las pinturas del S. XVI.

 

La revolución francesa abre el camino al fecundísimo período del retrato burgués, que inicialmente adopta posturas y actitudes del precedente período aristocrático y más tarde, sobre todo con los impresionistas (E. Manet, E. Degas, P.­A. Renoir), logra una gran libertad formal.

 

En el siglo XIX, la máquina fotográfica se consagra progresivamente como el medio retratístico por excelencia y al alcance de todos: se inician los fichados a gran escala con fines burocráticos, judiciales, médicos, la fotografia‑recuerdo, los reportajes. Los artistas, rompiendo con una tradición secular, se distancian del retrato naturalista y acentúan el carácter subjetivo de las obras (de Vincent van Gogh a Paul Cézanne, a Picasso o a los expresionis­tas austriacos y alemanes).

 

Desde el final de la II guerra mundial hasta nuestros días, el abandono generalizado de la forma humana en las artes visuales no ha favorecido, sin duda, el retrato, género que ya desde hace décadas se encuentra, con algún relanzamiento aislado (por ejemplo en el ámbito del pop), en estado de crisis.

 V.V.A.A. Enciclopedia del Arte.
Ed. Garzanti. Barcelona 1991. Págs.  813-814

 

El retrato  es una representación y una herencia;  es un puente entre las generaciones.  Es más fácil identificarse con un antepasado del cual  uno ve la imagen.   Los artistas del retrato intentamos transportar no solamente la semejanza física, pero la personalidad del sujeto.  En general, un retrato se pinta mejor a partir observación directa.  La persona no está a veces disponible, y tiene que ser complementado con  fotos.  Otra opción es crear una escultura, un busto de la persona, y de allí crear el retrato. 


Hay una emoción especial cuando el retrato comienza a tomar vida propia, un instante antes es una mezcla de marcas en la superficie y con unos pocos detalles se transforma. Me satisface saber que mis pinturas pueden convertirse un día en una herencia acariciada, proporcionando gusto por muchos años por venir.

Siempre deseo poder capturar las características físicas y espirituales de la persona, por eso prefiero tener algunas citas con la persona posando enfrente de mi, porque me da la oportunidad de familiarizarme con ellos y poder incorporar parte de su personalidad en el retrato.
 También, el pintar de la observación directa permite que incorpore los matices sutiles de la forma y el color, que la  fotografía no puede capturar.

Utilizo las fotos de la referencia que haya tomado, como punto de partida.  Las altero para alcanzar una composición final que transfiera lo  mejor posible mi sentido del modelo. Me esfuerzo constantemente para tratar de alcanzar el más alto sentido artístico;  para crear los retratos con la esperanza de que sobrepasen todas las expectativas.

Cuando usted comisiona un retrato, trate de pensar como quisiera que lo conocieran las generaciones venideras.  Intente arreglarse el cabello en un estilo clásico que no marque la fecha del retrato.  Piense que sus nietos y sus biznietos van a conocerlo.  En vez de una fotografía  fría, verán un retrato vibrante, animado que pase de la generación a  generación.  Una pintura puede durar centenares de años. 

 Un retrato puede ser estilo contemporáneo, clásico o del renacimiento.  Al comisionar los retratos de sus hijos o nietos, hay que tomar en cuanta que si se pintan todos en un solo lienzo, cuando crezcan van a querer tener el retrato en sus hogares respectivos. A veces es recomendable pintarlos cada uno en su lienzo particular. 

La Comisión de un retrato debe ser algo emocionante.  Si usted tiene cualquier pregunta, contactenos y le guiaremos durante el proceso.

Retrato of Eudora Welty © Yoyita
Ayn Rand
Oleo en lienzo
5 by 7 pulgadas
Eudora Welty
Escritora Americana
Oleo en lienzo
5 by 7 pulgadas
© Yoyita © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"
Rubén Darío
Poeta Nicaragüense
Oleo en lienzo
5 by 7 pulgadas
Annie 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita" GALLERYIMG=

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Angelita, retrato
Oleo en lienzo
14 por  18 pulgadas.

Fabiola  
Oleo en lienzo
16  por  20 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Retrato de Jettie 
Oleo sobre cartón
14 por  18 pulgadas.

Autoretrato
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Gloria de Los Angeles
Oleo  sobre  cartón.
14  por 18 pulgadas

Fabio
Oleo en lienzo

14 por 18 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Paz
Oleo en lienzo
16 por 20 pulgadas

Mark 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Emily, retrato
Oleo en lienzo 

Chi chi 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita" 

Emily and Rascal
Oleo en lienzo

Palola 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas 

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

portrait of Fabiolita © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris

Sueños 
Oleo en lienzo

Fabiolita con sombrero
Oleo en lienzo 
16 por 20 pulgadas.

 © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

 © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Mallorie 
Lápices de colores sobre papel

Margarita 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Maria Fabiola 
Oleo en lienzo

14 por 18 pulgadas.

retrato de Michelle 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas.

 © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita" 
 

 Emily 2 
Oleo en lienzo
14 por 18 pulgadas

Retrato de Vanessa 
Oleo en lienzo
16 por  20 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Palola
Oleo en lienzo

14 por 18 pulgadas

Nacimiento
Oleo en lienzo.
14 por 18 pulgadas

 

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"  © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Azul 
Oleo en lienzo
16 por 20 pulgadas

 

Angelina y Octavio
 Oleo en lienzo 
14 por 18 pulgadas.

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"

Anthony y Gloria
Oleo sobre lienzo 
16 por  20 pulgadas

Autoretrato
Oleo en lienzo
16 por 20 pulgadas

© Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita" © Dra. Gloria M. Sánchez de Norris "Yoyita"
Melissa
Pastel sobre papel
24 por 36 pulgadas
Gabriela joven
Oleo en lienzo
16 por 20 pulgadas
Portrait of Roger © Yoyita
Roger
Oleo en lienzo
16 por 20 pulgadas
 
 

 

Derechos Reservados 1976-2006©  Dra. Gloria M. Sánchez Zeledón de Norris. Presione aquí    para comunicarse con la artista